Héroes de Abril

A mis héroes de Abril:

Fue mi culpa, no jale del gatillo, ni siquiera estuve ahí para ver tu último suspiro, mismo que de alguna manera iba a ser el último suspiro de la paz disfrazada que vivíamos. Pero fue mi culpa y lo siento.

Vamos, fue culpa de todos, hermanos.

Todos lo hicimos.

Porque nos dejamos dividir aquel fatídico 2006, y permitimos que sentaran las bases de su tiranía. Todos lo permitimos, porque para alguien tan mediocre ese 40% fue suficiente para sepultar al país, y fue ahí, fue en ese preciso instante, cuando se empezó a dibujar el sendero que termino con tu vida este 19 de Abril. Cuanto lo siento.

Yo lo permití, porque ni siquiera recuerdo haber ido a las urnas en aquella ocasión.

Lo siento.

Porque aquella vez que las elecciones fueron manchadas en mentiras y sepultados nuestros votos en cenizas, me quede a verlo en T.V. y dije “que sin vergüenza”, y callé.

Porque cuando hizo aquella cochina reforma que le permitió reelegirse me quede callada, le critique nuevamente y callé.

Lo siento, porque en aquel circo de elecciones disfrace mi voto, regalado al nulo, guarde mi inconformidad, y volví a callar.

Y lo siento, lo siento y me duele tanto. Porque no merecías morir de aquella manera tan cruel, porque no merecías ser considerado un pandillero al caer, porque no es justo que destruyan los altares que te levantamos por culpa infinita, y se burlen de tu muerte. No es justo porque ni siquiera merezco tu sacrificio, debí haber hecho mas por ti, por cada hermano, y por mi país.

Tú simbolizabas la libertad y eso les da miedo, tú simbolizabas una lucha que ellos nunca han querido enfrentar. Y yo permití que durante diez años se protegieran contra ti y también contra mí. Permití que en tan solo diez años destrozaran la institución que nos debía salvaguardar (Policía Nacional) convirtiéndola en un rompe cabezas, donde las piezas las elige la vice presidenta, quien los convirtió en la más grande compañía de seguridad privada, servil a sus inhumanos deseos y perversos fines. Eso también lo permití, y lo siento.

Lo siento tanto, porque han sido madres cegadas quienes han desvalorado tu vivir, han sido hermanos entorpecidos quienes dispararon contra tus sueños, y un gobierno encubierto por mí, quien te mandó a matar.

Y ahora que intentan ocultar tu féretro y disminuir el acto cruel en el que moriste, escribo estas disculpas en un ambiente frío, con la hipocresía bailando en el aire. Con una calma que no meremos, porque nos pesa tu muerte en cada respiro que te debemos, en cada día que gana el tirano en el poder, cargando un titulo que no merece, porque con tu muerte sepulto también su honor y su amor a nuestra tierra.

Estos días después de ti, no han sido gran cosa.

Nos pesa la culpa, nos duele tu partir, andamos en las mismas calles pintadas en mentiras y gateamos en los mismos intentos de triunfar.

Pero ya perdimos, porque tú ya no estas.

Dedicada a los familiares de nuestros héroes.

¡Que no nos vuelva a pasar, Nicaragua!

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