Inéditos de Cely, Versos dispersos

Versos dispersos II

Era yo pero no fui yo. Era otra, quien murió en el último de mis cumpleaños, donde pereció una capa de aquella que fuí, para nacer quien soy hoy. Ella dejo llanto y heridas, yo traigo versos en rimas. Yo cargo metáforas, encontradas en los cimientos de aquella niña.

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Inéditos de Cely, Poemas

Poema del alma enamorada

Guardame un beso para invierno, y un poco de frío para verano. Guardame entre tus sueños, para tocarte el alma, cuando no alcance tus manos. Y si encuentras una caricia volando libre en el viento, rebelde y tentadora, se me escapo con algunos versos en franca fuga tras tus besos. Entonces recibela y sonríe, porque… Sigue leyendo Poema del alma enamorada

Inéditos de Cely

Siempre Amanda 

Para Amanda.
Cuando el mundo era para mi blanco y negro, cuando mis leyes eran solo tus permisos, la vida era sencilla, tu la hacías así para mi. Y todo estaba bien.

Hoy cada año que me aleja de tu partida, es como un muro más a mis recuerdos,
y temo un día perderte en el presente, y olvidar que siempre estuviste en mi vida.

Pero aunque quisiera en verdad un momento más, para abrazarte y decirte cuánto te amo, me alegra que no estés respirando todo este horror, porque sí, tú tenías razón, ojalá te hubiera escuchado toda una nación.

Espero que estes en ese el cielo azul, sin sentir todo este martirio, que viste venir, pero que la vida no te dejo revivir, gracias a Dios por eso. Espero que desde el cielo recibas este beso que te he dibujado en palabras y que ahora lanzo al viento.

Hoy siete años de tu partida, y siempre estás en mi vida.
Gracias por todo mamita.
Mi amor te lo mando con flores al viento, esperando que lleguen hasta el cielo.

Encuentro de palabras

Vives en cada momento de cada día,

en cada frase que marcaste,

en cada instante de cada tarde.

Ahí estas tu, regañando mis flojeras, saboteando mis torpezas,

construyendo cada día una mujer,

una mejor mujer”, decías.

No una mujer cualquiera, sino

una mujer querida. “La que sea pilar

de su hogar, no una necia que lo destruya”, eso decías.

Y no lo olvido, yo no olvido,

tu esfuerzo silencioso y sacrificado,

tu enseñanza en la destreza de la experiencia,

y del amor.

Un amor más grande de lo que pude imaginar,

Más intenso de lo que podría nunca olvidar.

Tu me enseñaste un amor para recordar.

Y aquí estas tu, justo aquí, recordándome que nada es fácil,

Que la fe nunca se pierde, y que mueve montañas,

que es necesario ahorrar para tener y que los frutos

de la perseverancia son siempre los más dulces.”

Quisiera haber…

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